martes, 13 de mayo de 2014
"El público" de Federico García Lorca
viernes, 9 de mayo de 2014
Análisis poema “No sé de ningún mundo mejor” de Ingeborg Bachmann
“No sé de ningún mundo mejor” se
trata de una curiosa obra de Bachmann, un libro que recoge un poemario, aunque podríamos
denominarlo recopilación de textos a medias o textos fallidos.
El tema que recorre todos estos poemas
es el de la soledad y también el de la enfermedad. Ingeborg Bachmann esta afectada
y se siente sola, sin familia ni amigos, desamparada y moribunda. Esta gran
autora de otras grandes obras ahora se encuentra en un momento de desesperación
en un cuerpo dolorido y enfermo.
La austriaca Ingeborg Bachmann nació
en Carintia 1926 y murió en Roma 1973. Destacó como poeta, ensayista y
narradora. Su novela estrella fue Malina, y su breve pero intensa obra poética
estaba compuesta hasta ahora por los libros El tiempo postergado, Invocación a
la Osa Mayor y un grupo de Últimos poemas recogidos en sus Obras completas en
1978. Pero el año 2000 se publicó en Munich “No sé de ningún mundo mejor”, una
importante colección de textos que se habían mantenido inéditos por decisión de
la familia, dado su carácter de inconclusos, pero que finalmente fueron dados a
la luz teniendo en cuenta que su autora, aun sin haberlos corregido y revisado,
no los destruyó, como hizo con otros borradores. Sus hermanos escribieron en el
prólogo: En estos versos las palabras hermosas han dejado su lugar al espanto,
al dolor, a la cercanía de la muerte. Expresan el luto por la poesía perdida y
los sufrimientos de los seres, siendo, al mismo tiempo, una crítica implacable
de la sociedad.
Ingeborg Bachmann murió en un
hospital en Roma tres semanas después de un incendio, dejando su obra
incompleta.
En este poema, como en los demás de este libro, se puede
observar a una Ingeborg Bachmann mas pesimista, frágil donde desvela sus
obsesiones y sus miedos a base de repeticiones. Intenta entenderse y contarse a
si misma lo que siente, la desconfianza y los descuidos de su vida. Es un
momento en el que intenta desahogarse escribiendo la desesperanza que siente.
Como he comentado antes, la autora se encuentra enferma, en
una cama de hospital y moribunda, por tanto su espera es terrible y en estos
poemas nos hace testigos de sus más íntimas emociones.
Este poema del libro “No se de ningún mundo mejor” se
compone de cinco estrofas de versos libres ya que no comparten ni rima ni
medida fija.
El poema comienza “quien sepa de un mundo mejor, que dé un
paso al frente”. La autora se encuentra en pleno renacer de la poesía germánica
tras la posguerra. Además, se exilia a Italia tras su difícil relación con su país, Austria. Este utópico mundo que busca
Bachmann se trata de un mundo desmilitarizado, un mundo del que deberíamos prescindir del autoritarismo
de las instituciones.
Ingeborg avanza desde un punto de vista mas exterior, desde
las injusticias del mundo, y de cómo los débiles son los primeros que caen. Y a
medida que avanza el poema, se acerca a su mundo interior, a sus preocupaciones
y a sus miedos, hasta caer en la desesperación y en la frustración, que podemos
observar en sus versos del cuarto párrafo.
Enferma y moribunda se da cuenta de que todo lo que ha vivido
y sus mejores momentos ahora se empiezan a desvanecer y aparece la melancolía.
Esto ya no era yo desde
hace tiempo.
Llegando a su último párrafo donde lo reitera y se da por
vencida. Apenas es capaz de sentir algo positivo, por su estado de enfermedad,
y lo único que siente es dolor.
¿Cómo va a terminar? Me he vuelto
aburrida y tan lenta y tan fría
que, sin mi dolor, ya no estaría viva.
Con encadenamientos con la siguiente estrofa a base de
repeticiones.
He implantado mi
amabilidad,
mi risa y una música del porvenir.
en la aridez de un pecho recolectado.
He amado como
los salvajes,
entusiasmada por el amor y por cada día.
He adorado, he quemado raíces, he ayudado
Se trata de repeticiones al principio de cada verso, casi
como anáforas, que describen cómo vivía y sentía, causando un mayor impacto en su
último verso que dice así, “Esto ya no era yo desde hace tiempo.”
Como desesperanza final hacia la vida.
Por otra parte, la primera estrofa con la segunda, y la
tercera con la cuarta forman anadiplosis.
en el sueño del armamento, en el sueño
del regreso.
Hasta el regreso. Pero se dice
si no tienes ninguno, te lo había
implantado yo.
Te he implantado un corazón,
Podemos percatarnos de cómo se repite un grupo de palabras
al final de un verso y al comienzo del siguiente que consigue encadenar todas
sus ideas a manera de pensamiento, todo sus ideas se van enlazando.
Estamos ante uno de los poemas en los que esta luchadora
incansable, Ingeborg Bachmann acabó presa de la desesperanza, tal vez su mas
temible enemigo.
jueves, 1 de mayo de 2014
Análisis "La ola de mi pozo" de Juan Ramón Jimenez
El poema "La ola de mi pozo" trata la soledad del autoexiliado. El autor se pregunta si debió marcharse, acepta el viaje pero está confuso.
El autor es Juan Ramón Jiménez, el principal poeta español del siglo XX. Nace el 23 de diciembre de 1881 en Moguer, Huelva y muere el 29 de mayo de 1958 en San Juan, Puerto Rico. Dedica toda su vida a la perfección y a la búsqueda de una forma poética. Es quien introduce el modernismo en España. Su simbolismo constituye renovación radical de todo lenguaje poético, mayor complejidad rítmica, vocabulario refinado y construcción de mundos ideales y esencializados que rompen con el carácter prosaico.
Tras su etapa sensitiva y su etapa intelectual, en 1936 con causa de la guerra civil, se exilia a America. El 19 de septiembre de 1936 llega a Nueva York y tras una breve estancia, Juan Ramón y su mujer Zenobia embarcan hacia Puerto Rico. Allí continua con su objetivo principal de sus obras, la búsqueda de la belleza y la perfección pero su temática va cambiando.
El poema a analizar pertenece a su libro “En el otro costado” escrito entre 1936 y 1942 en esta etapa de exilo. Se trata de un poema no estrófico con rima asonante aunque se queda algún que otro verso descolgado.
El poema se podría dividir en tres partes diferenciadas.
Juan Ramón Jiménez comienza su poema con un grito. Según piensa, renuncia y dice “ni quiero más el mar”. Este verso completaría su sentido al final del poema, ya que vendría a ser su desahogo final, y en donde analiza su estado anímico y de exiliado.
Podríamos distinguir una 1º parte en la que Juan Ramón Jiménez se da cuenta que no avanza y de que está perdiendo el tiempo. Se siente solo. Juan Ramón está exiliado y se acuerda de su pozo. Del pozo de Moguer.
En su segundo verso describe su estado, “la redonda y movible soledad”, soledad como vuelta al mismo sitio. “Con los radios constantes del pasar” con esta figura de los radios de una bicicleta explica cómo se siente en el exilo. Al igual que la rueda de una bicicleta, Juan Ramón siente que a pesar de que viaje mucho, no avanza, vuelve al mismo sitio. En este momento nos ubica, y nos traslada a su Moguer.
Para no entrar en una depresión, piensa en su pueblo, el único sitio que le transmite tranquilidad. Empieza la 2º parte que constaría de la segunda y tercera estrofa.
“Pozo mío, Moguer, quietud fatal” Aquí hay dos pensamientos y un estado de animo. La paz de Moguer y el inmovilismo de quedarse en Moguer renunciando a las injusticias que hay en España. A Juan Ramón le hubiese gustado haberse quedado pero hubiese tenido que renunciar a todo. Navega mentalmente a su tierra y esto le transmite paz al recordar. Con estas llanas palabras explica lo que siente. La protección de su casa y el sol de lleno dando en su puerta. ¿Quién se olvida del olor de los pinos y las piedras que por ser las mas viejas de lo existente solo te pueden dar paz?
En sus versos “tierra firme al estar viviendo y moridero del real amante del que vuelve a su verdad” explica cómo para él, el pueblo es la verdad. Su gente son reales personajes. Se atreve a decir que ellos tienen la verdad y lo valora, pero como no quiere aceptar el servilismo del pueblo como garantes de la verdad, por eso dice “del que vuelve a su verdad”. Es su pueblo el lugar ideal de vivir y el lugar en que amaría volver para morir.
Empieza la tercera estrofa en la que habla de su pueblo Moguer, como lugar donde están sus orígenes y su inocencia. Es una tierra de trabajo que además da sus frutos. pero en donde el tiempo no pasa, no cambia. En Moguer los males parecen congelarse y la paz inutiliza a la tristeza.
Para terminar, la última estrofa, que podría ser la tercera parte en que Juan Ramón habla de que para la desesperanza que tiene, prefiere estar en su tierra, en Moguer. Está harto de viajar, de moverse. Sabe que no debería volver y se desespera, pero es lo que mas desearía. Para él lo mas importante es el hogar, y su hogar está en ese pueblo de Huelva.
Estos últimos versos son un grito porque quiere volver y sabe que no puede.
Para embellecer el lenguaje de su poema, Juan Ramón Jiménez utiliza una serie de figuras literarias o figuras retóricas. Un ejemplo que aparece en dos ocasiones es la anáfora o repetición de una palabra al principio de cada verso. En la tercera estrofa con “tierra” y en la última con “más”. También hay una repetición al final de cada verso o epífora en la última estrofa con “mar”. Utiliza de adjetivos semánticamente innecesarios por redundantes como “ancho mar” o “hondo mar” que son los llamados epítetos. Otra de las figuras literarias que aparecen es una sinestesia “redonda y movible soledad”.
Juan Ramón Jiménez es un poeta dedicado por entero a la creación literaria. En el exilio, no perdió el sustento íntimo de su escritura, en su vía poética hay silencio, pero no hay discontinuidad. A pesar de la distancia, no pierde sus raices. Y acepta la finitud del hombre aquí en la tierra, con lo que resuelve, líricamente, el más hondo conflicto de la modernidad.
lunes, 7 de abril de 2014
Antón Chéjov y "La gaviota"
Antón
Chéjov fue un médico, escritor y dramaturgo ruso que nació el 29 de enero de
1860 en Taganrog y murió con 44 años el 15 de julio de 1904 en Badenweiler.
Es maestro del relato corto, pero también como dramaturgo escribió unas cuantas obras. Su carrera literaria la iba compaginando con la medicina.
Es maestro del relato corto, pero también como dramaturgo escribió unas cuantas obras. Su carrera literaria la iba compaginando con la medicina.
Tal
vez sus obras teatrales mas conocidas fuesen: “La gaviota”, “Tío Vania”, “Las
tres hermanas” y “El jardín de los cerezos”.
El
año pasado, en mi clase de teatro, llegó la profesora con distintas obras que íbamos
a preparar y representar. Una de ellas era “la gaviota “ Anton Chéjov. Había oído
hablar de este escritor pero la verdad que no había aun tenido la oportunidad
de leer ninguna obra suya. Esa misma tarde me leí la obra y sinceramente me
encantó. Hoy voy a centrarme en analizar las características de la escritura de
este gran escritor, Antón Chéjov.
En
sintonía con la realidad social de la época, Chéjov creó a sus personajes
insertos en un contexto en el que la antigua clase aristócrata se consumía
lentamente frente a los dictados de un nuevo orden encarnado en la burguesía.
Sus
dramas manifiestan la imposibilidad del hombre moderno de llevar a cabo sus
deseos, de tolerar la desidia, la inercia moral y la falta de responsabilidad.
El
objetivo de Chéjov es mostrar las cosas como son, bajo la sensación de lo
cotidiano, lo banal. La acción se reduce al mínimo, los golpes de efecto
brillan por su ausencia y la trama se entreteje en diálogos cotidianos
aparentemente desprovistos de mayor significado.
Ambientados
en casas de provincia, los personajes de Chéjov se ven sometidos al aburrimiento
y a la monotonía característicos de la clase aristócrata que ha perdido sus
motivaciones.
Sus
obras de madurez están elaboradas según el principio básico: el conflicto entre
un explotador y sus víctimas. Como en el caso de “La gaviota” en el que Triforín
destruye la candidez de Nina y Arkadina las esperanzas de su hijo. También esto
se puede observar en otra obra de Chéjov, “Tío Vania”, la llegada de Elena y
Serebriakor hace tomar conciencia en los demás sus propias miserias.
Por
otra parte, está el diálogo. Antón Chéjov crea un dialogo que es revelador de
las características de los personajes, de sus motivaciones, sus odios y
pasiones. Las obras parecen desplegarse en un crescendo, comienzan serenas, plácidas
y se complejizan hasta el clímax final, en el que el despojo se evidencia en
toda su envergadura.
Como
decía él: “Los hombres comen, duermes, fuman y dicen banalidades y sin embargo
se destruyen”
Antón
Chéjov crea historias donde el bien y el mal se conducen en conflictos
internos, personales; por lo tanto sus personajes no son arquetipos de héroes o
villanos, sino seres capaces de amar y odiar al mismo tiempo, de sufrir y
gozar, revelando así la profunda ambigüedad que caracteriza al hombre. Sus “héroes”
son figuras rutinarias, monótonas, enmarcadas en los lugares comunes de todos
los días.
En
“La gaviota”, escrita en 1986 encontramos todas estas características que suele
emplear Chéjov en sus personajes. Por un lado tenemos a personajes como
Arkadina, una actriz madura, egoísta y superficial que se enfrenta con su hijo,
el apasionado pero poco experimentado Treplev, quien quiere instaurar nuevas
formar de representación teatral, y tras no conseguir el éxito deseado, se
suicida, evidenciando el despojo espiritual del que ha sido víctima por parte
de su progenitora.
Por
otra parte encontramos a Nina, cándida aspirante a actriz que es seducida luego abandonada por Trigorin, el
escritor de gran éxito pero infeliz y deseoso del destino del hombre común.
Tenemos
mas personajes, pero exentos de tragedias personajes en la obra. Masha es el
prototipo de la mujer insatisfecha que, incapaz de lograr su felicidad, se
somete a una vida sin amor. Sorín representa al hombre que por no haber tenido
una existencia plena, ansía realizar en su vejez todo lo que no puedo hacer de
joven. Y Dorn intenta hacer filosofía mientras su vida transita por la
indiferencia.
La noche de estreno de la producción de “La
gaviota” fue un famoso fracaso. Pero cuando Konstantín Stanislavsky la dirigió en una posterior producción para el Teatro de
Arte de Moscú y la obra triunfó.
En
“La gaviota” nos encontramos con todas las características que antes he ido nombrado
tan peculiares de las obras Chéjov . Pero esta comedia de cuatro actos me ha
fascinado mas que las demás. Entre el entramado de la historia, suceden difíciles
momentos como el intento de suicidio de Tréplev, y los personajes en lugar de
hablar de los problemas expresamente, tienden a irse por las ramas, y ha hablar
de temas banales como al principio comentaba. Es el concepto conocido como “subtexto”
el que tanto me ha sorprendido y admirado.
lunes, 31 de marzo de 2014
Ámsterdam. Visita a la casa de Ana Frank.
martes, 18 de marzo de 2014
"La señorita Else" de Arthur Schnitzler
Hace unas semanas me mandaron leer el primer libro en “Tendencias literarias”:“La señorita Else” de Arthur Schnitzler. Este narrador y dramaturgo austríaco escribió este relato en 1924.
Nada más comenzarlo me llamo bastante la atención la estructura de monólogo interior con diálogos entrecomillados.
Solían ser los grupos que se sentían amenazados los que se refugiaban en la primera persona, el “yo” era un proceso para confesarse, como un procedimiento defensivo. Quizá por eso cuando aumentan las escritoras, escriben en primera personas, y al igual hicieron los judíos en tiempos hostiles o la minoría de escritores homosexuales.
Nos
encontramos a finales del siglo XIX principios del XX, en la transición del
simbolismo a las vanguardias. El movimiento feminista se empieza a desarrollar,
se empieza a extender la idea de la reformulación de las relaciones de género.
Else es un objeto de cambio, tratada como mercancía, se convierte en un
motor de drama. Por tanto este elemento feminista es un elemento interesante
que plantea la novela.
Otro
componente a destacar que aparece es el tema de la humillación. Estamos ante una sociedad injusta
en la que se humilla a Elsa. A las mujeres se las trataba como niños y como sujetos
dependientes que no pueden tomar sus propias decisiones. Esto solo lleva a un único
final posible (que ahora no desvelaré por si alguno aún no lo ha leído. Espero que pronto lo hagáis).
Estamos ante un tiempo del relato circular reiterativo, puesto que hay cosas que se nos
cuentan varias veces. La trama con progresión lineal que nos va marcando este
ritmo narrativo tan característico. Además nos encontramos ante un hecho que dura igual
que la trama. El diálogo de la historia dura lo que el diálogo de la trama ya
que se trata de un monólogo interior de Elsa que esta teniendo en presente.
La
señorita Else como otras obras fue poco leída y poco aceptada en aquella época.
Ya que estaba el modelo victoriano, los que leían eran la burguesía. Y esta
burguesía prefería mundos coherentes a problemáticos. Tenían tendencia hacia lo
real y empieza a aparecer una tensión entre lo que hacen estos escritores y lo
que el público desea.
Además
estamos ante un estructura simbolista. Se construye la realidad a través de signos,
como símbolo de la música o del baile. El vals vienés, como signo del ensimismamiento,
las vueltas te hacen perder la relación con el mundo exterior. Y uno acaba con
cierta perdida de los contornos y de los perfiles nítidos.
A mi sinceramente me ha encantado este relato, tanto por su forma de monólogo interior como la trama de este. A pesar de que las circunstancias sean otras, te sientes totalmente identificado con esta joven tan inocente y sincera. No hay límites entre lo que piensa y lo que debería de pensar, lo que hace que sea un discurso plenamente sincero.
A mi sinceramente me ha encantado este relato, tanto por su forma de monólogo interior como la trama de este. A pesar de que las circunstancias sean otras, te sientes totalmente identificado con esta joven tan inocente y sincera. No hay límites entre lo que piensa y lo que debería de pensar, lo que hace que sea un discurso plenamente sincero.
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